“¿Por qué ya casi nadie escribe y
lee poesía como lo hacían antes?” es una de las preguntas que me hace mi prima
de 9 años cada vez que le muestro uno de mis escritos.
La misma pregunta me la hacía yo
hacía varios meses atrás, pero me di cuenta de que estaba errada. En éstos
tiempos en que la tecnología, la moda, las guerras y el libertinaje parecen ser
el objetivo y la meta de cada ser humano, encontré que no soy la única que se
cuestiona de ésa manera.
Amo escribir poesía en prosa, a
mi manera. Lo hago y me encanta. Soy buena haciéndolo, y no lo digo yo, me lo
dicen las personas que me leen.
¿Por qué “me leen” y no “leen lo
que escribo”? Porque cada vez que tomo lápiz y papel y empiezo a escribir, dejo
toda mi esencia allí. Todas las cosas me que caracterizan como ser humano las
impregno en el papel, y hago de ése escrito mi vida, lo que soy.
Un día cualquiera se me dio por
buscar en internet blogs de poesía actual, y debo confesar que no esperé
encontrarme con tantas y tan buenas poesías. Poesías hermosas a mi parecer, y
lo mejor, escritas por personas contemporáneas conmigo, de aproximadamente 18
años.
¿Entonces por qué mi prima sigue
preguntándome lo mismo?
Les diré.
La prensa, la televisión, y la
mayoría de medios de comunicación a los que tienen acceso los niños y jóvenes
como yo no dejan transmitir éste tipo de información, están llenos de
amarillismo, de información errada, de cosas sin sentido que no aportan nada a
nuestro conocimiento. Los valores se están perdiendo poco a poco. Pero eso no
quiere decir que se haya acabado todo. Al contrario, al encontrarme con ésos
blogs me di cuenta de que no soy la única que quiere que nuestra sociedad
vuelva a ser intelectual, que nuestros niños en el futuro no sean contaminantes
idiomáticos sino personas con gusto por la lectura.
Mostrar a los niños poesía es
abrirles paso a un mundo de imaginación, creatividad y diversión mucho más
interesante que un programa de televisión. Les aporta conocimiento (ortografía,
pronunciación, intelectualismo).
Mi invitación es ésa. Se basa
especialmente en los niños.
A ellos que parecen esponjas y
absorben todo lo que ven y se apropian de eso, a ellos hay que mostrarles un
mundo de letras, un mundo de imaginación, un mundo intelectual y divino.
Así, esos mismos niños en el
futuro serán los conductores de los medios de comunicación y sabrán transmitir
lo mejor, y no lo que está de moda.
Por Brenda Patricia Ruiz Morales
Para: Periódico Escolar LIDEBOL (Estudiantes 11°-1)
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