Textos

domingo, 8 de junio de 2014

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Hay días en los que te olvido. Camino desprevenida con una gran sonrisa dibujada en mi rostro para todo aquel que me obsequie su mirada, hablo con mis familiares y amigos, siempre con la mejor actitud; río a carcajadas, canto, bailo y medito sobre lo buena que es la vida.

Hay días en los que te recuerdo, entonces camino por las calles con la mirada extraviada, caída.
Existen días, como hoy, en los que sólo con escuchar tu nombre regresa mi tormento. Llegan los recuerdos (malditos, hermosos) que me atormentan la existencia. Entonces las cataratas del Niágara se quedan insignificantes al compararlas con mis lágrimas.
En días como hoy todo me recuerda a ti.

Pero, ¿Qué más da?
Ahora eres sólo eso, un simple recuerdo.

Mañana te olvidaré. Quizás dentro de dos días vuelvan los recuerdos, y al siguiente día volveré a olvidarte... Y así sucesivamente.

Pero así como tú, yo te reemplazaré, y entonces ya no habrá más recuerdos ni olvidos.
Te extinguiré de mí, para siempre.


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"Hace que todo por lo que nos preocupamos sea tan patético"